Inmunológico, Salud General
Mejoras clínicamente significativas en los síntomas de COVID persistente tras la terapia metabólica cetogénica combinada con intervenciones en el estilo de vida: informe de un caso clínico y revisión de la literatura

Este informe de caso describe a una mujer de 44 años con COVID persistente, complicada con síndrome de taquicardia ortostática postural (POTS), encefalomielitis miálgica/síndrome de fatiga crónica (EM/SFC) y probable síndrome de activación mastocitaria. Sus síntomas incluían fatiga intensa, intolerancia ortostática, migrañas, disfunción cognitiva, sofocos y molestias multisistémicas. Estos síntomas persistieron a pesar de intervenciones convencionales e integrativas, como medicamentos, suplementos, terapias intravenosas, ritmo cardíaco y modificaciones dietéticas.
En febrero de 2024, comenzó un programa virtual de 12 semanas de terapia metabólica cetogénica (TMC), que incorporaba una dieta con 70 % de grasas, 25 % de proteínas y 5 % de carbohidratos, junto con apoyo al ritmo circadiano y prácticas de mindfulness. El plan incluía reducir al mínimo las toxinas vegetales, altas dosis de tiamina, suplementos de electrolitos, restricción horaria de la alimentación, exposición a la luz matutina, reducción de la luz azul vespertina y técnicas de mindfulness (respiración, escaneo corporal, replanteamiento). Se medía diariamente la cetona y la glucosa en sangre, y registraba su ingesta alimentaria con una aplicación de seguimiento.
Los resultados informados por los pacientes y las métricas clínicas se recopilaron al inicio y después de la intervención, y los cambios clínicamente significativos se definieron mediante umbrales de diferencia mínima clínicamente importante (MCID).
Resultados:
- Dysautonomia:La puntuación del COMPASS-31 mejoró de 31 a 19.
- Actividad física:DASI-METS aumentó de 3.13 a 5.62.
- Discapacidad por migraña:La puntuación MIDAS bajó de 60 (grave) a 12 (leve).
- Disnea:La calificación de mMRC mejoró de 3 a 1.
- Fatiga:La puntuación total del MFIS se redujo de 57 a 30.
- Signos vitales:La presión arterial aumentó de 95/56 mmHg a ~125/70 mmHg; la frecuencia cardíaca en reposo disminuyó de 109 a 72 lpm.
- IMC (Índice de masa corporal);:Disminuyó de 23.0 a ~20.2 kg/m², estabilizándose posteriormente en 21.0.
- Cetonas/glucosa en ayunas:Se mantuvieron las cetonas entre 0.8 y 4.2 mmol/L y la glucosa entre 70 y 100 mg/dL.
- Función:Recuperó la independencia en las actividades diarias; pudo realizar trabajo cognitivo durante 1 a 3 horas cada dos días a los 3 meses y de 5 a 6 horas todos los días a los 7 meses.
- Mejora de los síntomas: Resolución de hipotensión crónica, sensibilidad al sonido/luz y sangrado uterino anormal; reducción de la frecuencia de dolores de cabeza y sofocos; mejora de la confusión mental y reducción de la gravedad de los dolores musculares persistentes (PEM).
Los autores analizan los posibles mecanismos que explican los beneficios observados del KMT, que podría mejorar la producción de energía mitocondrial, reducir la inflamación y abordar la resistencia a la insulina, factores implicados en la COVID persistente. Otros elementos del programa, como la tiamina en dosis altas, la suplementación con electrolitos, la estabilización del ritmo circadiano y las prácticas de mindfulness, podrían haber proporcionado un apoyo adicional al metabolismo energético, la función autónoma y la resiliencia al estrés.
Al tratarse de un informe de caso único, el estudio no puede establecer la causalidad ni aislar los componentes más impactantes. Sin embargo, el alcance de las mejoras contrasta con los estudios observacionales que muestran que la mayoría de los pacientes con COVID persistente experimentan síntomas persistentes más allá de un año. Estos hallazgos respaldan la investigación adicional sobre enfoques nutricionales y de estilo de vida integrados para la COVID persistente y síndromes postinfecciosos relacionados.