Cáncer
Terapia metabólica cetogénica en combinación con el tratamiento estándar para el glioblastoma: reporte de un caso

El glioblastoma (GBM) es un tumor cerebral muy agresivo con una tasa de supervivencia media de entre 12 y 15 meses con el tratamiento estándar, que incluye cirugía, radiación y quimioterapia. El GBM, la forma más común de cáncer cerebral en adultos, es difícil de tratar debido a su compleja composición genética y al difícil entorno que crea dentro del cuerpo. A pesar del tratamiento agresivo, menos del 5 % de los pacientes sobreviven más de tres años.
Un informe de caso reciente documentó la experiencia de tres años de una paciente de 64 años con diagnóstico de GBM que se sometió a una terapia metabólica cetogénica intensiva (KMT) como complemento a los protocolos de tratamiento estándar. La KMT implicó ayuno prolongado, alimentación restringida en el tiempo y una dieta cetogénica modificada para reducir el índice de glucosa y cetonas (GKI) y atacar las debilidades metabólicas de las células cancerosas.
Después de comenzar el KMT, la paciente mantuvo un GKI promedio de 1.65 en el primer año y de 2.02 en el segundo año. Logró estabilidad tumoral, sin progresión en las imágenes. También experimentó una disminución del dolor crónico, una mejor sensación de bienestar y una reducción saludable del IMC de 28 a 20.5.
En el tercer año, tras la muerte de un familiar, el estrés aumentó drásticamente y la adherencia al tratamiento KMT se redujo ligeramente, lo que dio como resultado un GKI promedio más alto de 3.2; reaparecieron los signos de progresión del cáncer. Se iniciaron otros tratamientos, pero la condición de la paciente empeoró. Falleció a los 38 meses del diagnóstico.
Este caso sugiere que la integración de la terapia de reemplazo hormonal con los tratamientos estándar para el GBM puede ayudar a mantener la estabilidad del tumor y mejorar la calidad de vida. La adherencia a la terapia de reemplazo hormonal se asoció con resultados positivos, mientras que la relajación de la dieta coincidió con la progresión de la enfermedad, lo que sugiere que un nivel bajo de GKI de forma constante puede ser clave para la eficacia de la terapia de reemplazo hormonal. Se necesitan más investigaciones para confirmar estos hallazgos.