Endocrino
El caso de una dieta cetogénica en el tratamiento de la enfermedad renal

La enfermedad renal crónica, incluida la enfermedad renal diabética, plantea importantes desafíos para la salud y contribuye a altas tasas de morbilidad y mortalidad. Las recomendaciones dietéticas tradicionales para la enfermedad renal incluyen la restricción de proteínas.
Aunque a menudo se describe erróneamente como alta en proteínas, una dieta cetogénica es moderada en proteínas, alta en grasas y muy baja en carbohidratos.
Recientemente, los investigadores revisaron los hallazgos de ensayos clínicos, estudios observacionales e investigaciones con animales para brindar una descripción general de los efectos de la dieta cetogénica sobre la enfermedad renal.
Algunos de sus hallazgos y análisis clave:
- Función renal: Las investigaciones emergentes sugieren que las dietas cetogénicas pueden retardar o incluso revertir la disminución de la función renal en pacientes con enfermedad renal moderada (enfermedad renal crónica en etapa 2 o 3).
- Inflamación y estrés oxidativo: La cetosis nutricional se asocia con niveles reducidos de proteína C reactiva y otros marcadores inflamatorios. Se ha demostrado que el betahidroxibutirato suprime la inflamación y reduce el estrés oxidativo, lo que potencialmente proporciona protección renal.
- Conceptos erróneos: Las preocupaciones comunes sobre las dietas cetogénicas, como la ingesta excesiva de proteínas y el aumento de la carga ácida, no son necesariamente aplicables a las dietas cetogénicas bien formuladas, que también pueden diseñarse para evitar factores estresantes renales como las purinas y los oxalatos.
- Seguridad: Una dieta cetogénica parece ser segura para personas con función renal moderadamente reducida y, con un control adecuado, puede prescribirse eficazmente a pacientes con diabetes tipo 2 que tienen enfermedad renal crónica en etapa 2 o 3.
Los autores concluyen que una dieta cetogénica es prometedora como estrategia terapéutica para controlar la enfermedad renal. Sin embargo, enfatizan la necesidad de realizar más estudios, planes de tratamiento individualizados y un seguimiento estrecho para mitigar cualquier riesgo.